Él y Ella transitan los
laberintos de su trastocada vida. Sin certidumbre de dirección y rumbo, los
personajes avanzan impelidos por el pesar de la deriva que a instantes, revela
fragmentos de la humana biografía. En esta historia lo fortuito, es la posibilidad
del encuentro, soledades decretadas en un cruce de senderos. Ambos perciben que
éste hallazgo, sin proponérselo, preconiza el principio y el fin de sus
laberintos, al encontrar que éstos coinciden en el lugar exacto, en el vértice
de sus propias existencias.